La caricatura de la Revolución: un eterno presente

por Orquídea Fong

A cien años del proceso histórico y político que conocemos como “Revolución Mexicana”, las ideas que el común de las personas tenemos de él se asemejan a una suerte de mitología mal trazada y peor lograda. La enseñanza oficial, que todos hemos recibido y la simplificación constante que hace la propaganda gubernamental son los principales artífices de nuestro concepto superficial de este complejo proceso. Naturalmente, culpa es de cada uno si se queda con dichas nociones. La información está al alcance de quien la busque.

Y si lo deseamos, dos oportunidades estupendas tenemos para acercarnos a la Revolución, en tiempo presente, a través de las dos exposiciones que se presentan en la Ciudad de México sobre la caricatura de la Revolución Mexicana.

Una, de caricatura norteamericana (en el Museo Carrillo Gil) y la otra, de caricatura mexicana (en el Polyforum Cultural Siqueiros). Entre ambas exposiciones se consigue una visión muy completa del fenómeno.

La caricatura política, un género periodístico de opinión, pero también una obra de arte, nos trae, sin intermediarios, la mirada del autor sobre un momento histórico, un momento que le rodeaba, que le influía. Es un trozo del presente que fue, y que se eterniza en la obra. La caricatura nos presenta, a un golpe de vista, el clima imperante en la época, las presiones existentes, la filiación política del caricaturista y las corrientes encontradas de opinión.

Gracias a la caricatura, las personas de este siglo tenemos oportunidad de asomarnos a ventanas no empañadas por el tiempo. A perspectivas no manipuladas por intérpretes posteriores. En los cartones, los petrificados héroes del panteón revolucionario están vivos, con todas las contradicciones que generaron, intacto el contexto que les rodeaba.

La caricatura nos brinda, además de la visión sobre los personajes públicos del momento, valiosa información sobre las pugnas políticas y las filiaciones de periódicos y periodistas. Por supuesto, es indispensable contar con el bagaje informativo suficiente para poder comprender y contextualizar cada una de las obras presentes en estas exposiciones.

La exposición La Revolución Mexicana en el Espejo de la Caricatura Estadounidense ya está abierta al público y durará hasta el 11 de marzo del año entrante. El conjunto de la obra exhibida nos habla de los fuertes prejuicios que la prensa norteamericana de la época guardaba hacia todos los mexicanos en general. Además, evidencia el poco conocimiento del proceso revolucionario que tenía lugar en México. La visión era simplista: los primitivos mexicanos arman un alboroto que nos puede afectar, tal vez tengamos que meterlos al orden.

La exposición del Polyforum, que arrancó el 10 de noviembre, fue curada por el reconocido historiador de la caricatura mexicana, Agustín Sánchez. Presenta una selección de 40 obras de cartonistas como Posada, José Clemente Orozco y el “Chango” García Cabral, entre otros.

Las figuras más retratadas por los cartonistas son Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Venustiano Carranza y Victoriano Huerta. Ni los cuatro primeros fueron vistos, en su tiempo, como los héroes impolutos que son hoy, ni el último como el villano total que determinó posteriormente la historia oficial.

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